Reivindicar es saber elegir

“No hay nada eterno de no ser la materia en eterno movimiento y transformación y las leyes según las cuales se mueve y se transforma.” - Friedrich Engels, Dialéctica de la naturaleza


¿Son ustedes del tipo de persona que cuando habla por teléfono gusta caminar de un lado a otro? Yo sí y, a decir verdad, me encantaría poder tener más reuniones de trabajo en movimiento. Por otro lado, sin duda una de mis actividades favoritas en la vida es viajar, es decir, moverme de un lado a otro; cuando lo hago, también fluyen las ideas (y los prejuicios), como este texto concebido en un tren.


Hace un par de semanas escuché a una persona contar que su madre le había dicho que la vida es lo que pasaba mientras se movía de un lugar a otro. En ese momento recordé a mi papá haciendo referencia a las leyes de la dialéctica y “el todo en movimiento”, una idea llevó a la otra y terminé encontrándome, por un lado, con la frase célebre de Heráclito “lo único constante es el cambio” y, por otro, con Ernest Mandel que ubica al movimiento como una de las características esenciales de la existencia.


“Puesto que el movimiento universal caracteriza toda la existencia se puede decir que hay rasgos comunes entre el movimiento de la materia (de la naturaleza), el movimiento de la sociedad humana, y el movimiento de nuestros conocimientos (de la ciencia, del espíritu humano)” - Mandel, 1979.


Aunque lo estático podría parecer simple y, por lo tanto, sería más cómodo ser conservadores del statu quo -no hacer nada cualitativo- vivimos en un sistema complejo de intersubjetividades e interdependencias, de construcción social de la realidad y de resultantes históricas; en él, un movimiento concreto puede tomar distintas direcciones. Frente a la normalización, romantización o invisibilización, por nombrar algunas, la reivindicación entendida como una búsqueda progresiva del cambio, es saber elegir.


Dadas las circunstancias actuales, me parece razonable decir que estamos en la obligación de reivindicar, incluso algunas veces hasta lo obvio. Reivindicar implica movimiento porque hasta cuando las cosas van bien se deben emprender nuevas luchas. Pero en el mundo VICA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad, Ambigüedad) no hay nada conseguido ni ningún avance consolidado; la ciencia se pone en entredicho, los derechos se retiran y las evidencias se opinan, cuando no se niegan.


Por ello, reivindicar es saber elegir. Reivindicar la democracia, el estado de bienestar, la igualdad de oportunidades, la inversión pública, la ciencia, los derechos, la libertad de expresión, las contradicciones, el diálogo y los consensos. Reivindicar el ser, el encuentro, el vínculo, las relaciones, la diversidad, la comunidad, la convivencia, el tiempo compartido. Reivindicar la educación, la cultura, el deporte, la salud, la seguridad, la política, las alianzas. Reivindicar la compleja belleza de la naturaleza y las soluciones que ella ha inspirado. Reivindicar la vida y con ella la calidad de vida, la paz, la sostenibilidad, la lucha contra el cambio climático, la economía circular y el desarrollo regenerativo.


Reivindicarnos, movernos, transformarnos… Y usted, ¿ya se preguntó cuál es la causa que más le mueve a nivel personal o con la que su organización podría consolidar sus valores?


Por Javier Ballesteros

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